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Agua en Menorca: Ha llegado el momento de dejar de gestionar la escasez y garantizar el futuro
Hay problemas que pueden abordarse con planificación. Otros exigen, además, capacidad de reacción. Y el agua en Menorca reúne hoy las dos condiciones: necesitamos una estrategia a largo plazo, pero también necesitamos soluciones inmediatas. Lo que ya no podemos permitirnos es llegar cada año al mismo punto, constatar que faltan recursos, volver a discutir las mismas alternativas y señalar a sectores económicos como los culpables.
Desde PIME Menorca lo hemos dicho en otras ocasiones: el agua no puede convertirse en un problema permanente ni en un elemento de confrontación. Es un bien básico y un recurso imprescindible para la ciudadanía, para las empresas y para el conjunto de la actividad económica de la isla. En nuestra anterior reflexión sobre esta cuestión ya defendimos precisamente que la responsabilidad debía traducirse en gestión, inversión y soluciones, no en excusas.
Menorca necesita aumentar sus recursos hídricos y necesita hacerlo ya. No podemos esperar a comprobar de nuevo que los acuíferos están bajo mínimos y comenzar entonces a buscar soluciones. Es necesario actuar durante todo el año para favorecer la recuperación y recarga de los acuíferos, reducir las pérdidas de las redes de distribución municipales que superan el 25%, mejorar la eficiencia de las infraestructuras y aprovechar al máximo los recursos disponibles.
Los Ayuntamientos están tomando medidas de reducción de presión, limitaciones horarias y prohibiciones de uso, pero ha quedado claro que estas medidas, siendo imprescindibles, no son suficientes para resolver una situación que se repite continuamente.
Por eso creemos que Menorca necesita ya medidas urgentes para llenar y regenerar los acuíferos. La instalación urgente de desaladoras portátiles, las que sean necesarias, que permitan disponer de una fuente adicional de agua mientras se desarrollan las soluciones estructurales, es una medida que debería ejecutarse de inmediato. Estamos hablando de una respuesta que debe ponerse en marcha ahora, con la coordinación de todas las administraciones implicadas y los recursos que sean necesarios. Y aquí no caben excusas competenciales.
Consell, Govern, ayuntamientos y Estado deben actuar conjuntamente. Cada administración tendrá sus responsabilidades, sus competencias y sus procedimientos, pero el agua que necesita Menorca no debería entender de límites administrativos ni económicos.
La existencia de dificultades técnicas o ambientales de estas instalaciones tampoco puede convertirse en una razón para aplazar indefinidamente la inversión. Deben ponerse medidas para solventar estas dificultades, pero no deben utilizarse como excusa para no poner remedio al problema del agua.
Y hay otra cuestión que ya no admite más demoras: la desaladora de Ciutadella, a un rendimiento de no más del 50%, debe conectarse plenamente a la red general y funcionar a su máxima capacidad. No tiene sentido disponer de una infraestructura capaz de aportar agua y mantenerla infrautilizada. Si hacen falta conexiones, inversiones o resolver obstáculos técnicos y administrativos, hay que hacerlo ya. Menorca no puede permitirse permanecer en el mismo problema mientras una infraestructura que forma parte de la solución no se aprovecha plenamente.
En la reflexión que hemos realizado los empresarios queremos dejar algo muy claro: esta reivindicación no pretende defender un crecimiento indefinido ni justificar cualquier incremento de población, actividad o consumo.
Significa que una familia, residente o no, pueda abrir el grifo y disponer de agua. Que un agricultor pueda mantener su actividad. Que un comercio, un restaurante, un establecimiento turístico o una industria puedan desarrollar su actividad con responsabilidad. Y significa, también, que las generaciones futuras no tengan que enfrentarse continuamente a la misma situación.
No podemos construir una economía sostenible y diversificada sobre la incertidumbre de si habrá agua suficiente el próximo verano. Tampoco podemos convertir la escasez en una herramienta para enfrentar a unos sectores contra otros. El problema del agua es de todos y la solución también debe serlo.
Menorca necesita más eficiencia, más reutilización, mejores redes, recuperación de acuíferos, aprovechamiento de recursos y nuevas fuentes de suministro. Necesita inversión y coordinación. Y necesita que las decisiones se tomen antes de que la situación sea crítica, no cuando ya lo es.
La responsabilidad no consiste únicamente en pedir a ciudadanos y empresas que consuman menos. La responsabilidad de las administraciones consiste en garantizar las infraestructuras necesarias para que el ahorro, la eficiencia y la sostenibilidad sean útiles. El diagnóstico sobre la situación ya está hecho, ahora se necesitan decisiones e inversión.
Juan Carlos Fernández de Salort, Presidente de PIME Menorca