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Entrevista al Presidente de APAME, José A. Giménez

06/10/2017 En el año 1977, hace 40 años, se abrieron por primera vez las puertas de la “Pastisseria Ala-D'Or” en Alaior, y que regentan desde entonces D. José A. Giménez y su mujer, Dª. María Mascaro.

En el año 1977, hace 40 años, se abrieron por primera vez las puertas de la “Pastisseria Ala-D'Or” en Alaior, y que regentan desde entonces D. José A. Giménez y su mujer, Dª. María Mascaro.

Fue en el año 1994, siendo miembro de la junta directiva, cuando el Sr. Giménez accedió a la Presidencia del gremio de pasteleros de Menorca. Bajo su mandato fueron ampliados sus estatutos sociales para convertirse en la actual Asociación Profesional de Pastelería, Panadería y Afines de Menorca (APAME).

Entre otros premios y galardones cuenta con las cartas de maestro artesano de pastelero, confitero, turronero y chocolatero. El ultimo reconocimiento recibido este mismo año de la Asociación de Periodistas y Escritores Gastronómicos de Baleares como mejor pastelero, por su trabajo y trayectoria.

También es vocal de la junta directiva de la Confederación Española de Empresarios Artesanos de Pastelería (CEEAP).

  1. ¿Cómo se inició en la pastelería?

Mi inicio en la vida de la pastelería fue a los siete años en la sección de pastelería, en la empresa La Menorquina de Alaior. Corría el año 1962.

  1. ¿Cómo y cuándo empezó su relación con APAME y PIME Menorca?

El año 1982 con la intención de participar en una “Mostra de Cuina i Pastisseria Menorquina” reunieron todas las pastelerías de Menorca. A partir de esta experiencia se nos convocó ya con la intención de asociarnos y con el agrado de todos formamos la asociación APAME, siempre en el seno de PIME Menorca.

  1. ¿Cuál es su valoración sobre la situación del sector de la pastelería y panadería de Menorca? ¿Qué pueden hacer las empresas?

Mi valoración es totalmente positiva, el pastelero de Menorca sabe que el menorquín es exigente y de muy buen paladar, no vale cualquier cosa, solo vale ofrecer calidad, no en vano es y ha sido siempre la línea pastelera a seguir.

Los panaderos, por su parte, han sufrido algunas competencias más difíciles de combatir, hoy en cualquier sitio de la isla se encuentran puntos de venta de “algo” que se llama pan. Se llama pan a un producto que se pueda comer hoy y mañana, todo lo demás es un subproducto.

Las empresas menorquinas la única cosa que debemos hacer es competir con las grandes líneas de fabricación con más calidad, calidad y más calidad, esto solo lo puede ofrecer la pequeña empresa.

  1. ¿Cómo vaticina el futuro para los nuevos emprendedores del gremio? ¿Qué consejo les daría?

El que hoy salga un joven con la intención de “emprender” ya es merecedor de medalla al mérito. Sonmomentos difíciles para entrar en un mercado lleno de competencias pero con ilusión y mucho sacrificio creo se puede llegar al objetivo que se haya marcado. Dar un consejo es difícil, aunque siempre hay una respuesta para cualquier pregunta. Si mi experiencia vale, me pongo a su disposición para responder.

  1. ¿Qué le pediría a las Administraciones?

Lo primero que pediría sería que se quitaran la venda de los ojos, la pequeña y mediana empresa y también las familiares, que en Menorca hay muchas, juntos formamos el grupo de pago fijo y seguro cada mes. Esto podría tener la recompensa de que se acordaran de nosotros. Por contra han preferido salvar a quien no debían y estos no devuelven. También estaría bien recordarles que antes del “bache” existía una cosa que se llamaba subvención o ayuda al pequeño y mediano empresario. Todo esto hace verdad aquello que, el pequeño solo sirve para pagar.

  1. ¿Cómo valora la situación económica de Menorca a día de hoy?

Mi manera de ser me hace ver las cosas siempre en positivo, aún está en mente el gran “bache” que hemos tenido que pasar y que aún no hemos acabado de salir de él. El menorquín por su manera de ser no se da por vencido fácilmente, acabaremos sacando la cabeza para recuperar lo que en un pasado hemos ido dejando atrás. Solo hace falta un poco más de paciencia.

  1. Un deseo para la pequeña y mediana empresa de la isla.

Poder volver a ver a los comercios de la isla llenos de alegría y confianza en un futuro, a ser posible no muy lejano, lo malo ha pasado y lo hemos superado. Ya va siendo hora que a partir de ahora todo lo que venga sea bueno. Lo que es bueno para el comerciante, es bueno para Menorca. Menorca no es un sueño, es una realidad.

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